Énfasis en la dimensión institucional
a) (Riesgos por mitigar) Uso y aprovechamiento de la red fluvial amazónica que genera conflictos
El principal conflicto relacionado con la red fluvial, son los conflictos pesqueros, que por definición es una situación en la que dos o más actores tienen intereses distintos que se expresan en posiciones contrapuestas en torno al acceso, el aprovechamiento y/o el uso de los recursos pesqueros que pueden encontrarse o no delimitados por las leyes o normas pesqueras (WCS, 2020).
El número de conflictos pesqueros identificados en Loreto asciende a un total de 113 (ver gráfico siguiente), los cuales están proliferados en toda la región (46% en la cuenca del Ucayali, 30% en la cuenca del Amazonas y 24% en la cuenca del Marañón) (WCS,2019)
Gráfico 6: Mapa de casos de conflictos pesqueros

b) (Oportunidad de mejora) Uso y aprovechamiento de la red fluvial amazónica para la proyección internacional
La cuenca amazónica no es una región perteneciente a un solo país, sino que la comparten Brasil, Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela y Guyana. Por lo tanto, para su aprovechamiento adecuado es necesario establecer y mantener relaciones apropiadas entre los países que comparten fronteras o vías fluviales en el territorio amazónico. En términos internacionales, los habitantes del territorio amazónico comparten diversas características en relación con sus medios de vida, como su producción de bienes y servicios (aproximadamente el 80% de los peces que se consume en la cuenca amazónica son migratorios, gran parte de ellos se mueven entre países para poder cumplir con sus ciclos de vida), las culturas, los pueblos indígenas u originarios, la estacionalidad, y la forma extensiva de producir (CEPAL, 2017).
Por lo cual, es necesario garantizar el uso equitativo de los recursos hídricos, así como el aprovechamiento eficiente y sostenible para el desarrollo económico y social en beneficio de las comunidades, en el contexto de aguas transfronterizas (IFPRI, 2004). Aprovechamiento y manejo que se debe realizar en el marco de los acuerdos vigentes y sus instrumentos vinculantes, que permita a su vez consolidar la cooperación con los países vecinos. Además, se debe tener en cuenta que las actividades que se realicen aguas arriba, afectan a la población aguas abajo, pudiendo traspasar fronteras; pues la gestión de aguas transfronterizas es compleja, especialmente cuando estos recursos son escasos en relación con las necesidades políticas, económico-financiera, sociales y hasta culturales, y ante las consecuencias del crecimiento demográfico y económico, así como la asimetría de desarrollo entre países ribereños que compartimos la cuenca Amazónica.
A nivel regional y hablando específicamente de la región amazónica, existe también un esfuerzo por organizar las regiones que comparten el territorio amazónico, como lo es la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), firmado el 1978, cuyo objetivo principal es la conservación y desarrollo de la cuenca amazónica y la incorporación de sus territorios a las respectivas economías nacionales, lo es fundamental para el crecimiento económico y preservación del medio ambiente. Este mecanismo multilateral es considerado como espacio de gran valor geográfico en el cual se desarrollan complejos proceso naturales, culturales, sociales, los que merecen reconocimiento y especial atención debido a su extraordinaria fragilidad explicada por su heterogeneidad biofísica que ha permitido a su vez la supervivencia de múltiples pueblos indígenas u originarios, culturas y actividades humanas que se desarrollan a lo largo y ancho de la región amazónica. En el marco de su Agenda Estratégica de Cooperación Amazónica se destaca la importancia y necesidad de abordar los recursos hídricos, por lo que plantean un avance a nivel coordinación entre regiones amazónicas (OTCA, 2018).
No obstante, se observa que las regiones que comparten la cuenca del Amazonas aún no cuentan con una agenda unificada de desarrollo fronterizo, representando una oportunidad de mejora para el país (Bendelac & Ramírez, 2019).
Las potencialidades que representa la red fluvial amazónica en el Perú han influenciado en las políticas regionales de desarrollo económico. Organismos multilaterales como la Iniciativa de Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) del Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) estimuló proyectos de infraestructura de transportes (hidrovías, carreteras), energía (hidroeléctricas) y telecomunicaciones. Para lo cual, estableció el Eje del Amazonas, integrado por obras de infraestructura fluvial para interconectar la costa norte del Perú con el Brasil y establecer un corredor comercial hacia mercados internacionales (UNASUR, 2017). Este sistema de transporte fluvial se desarrollaría bajo una óptica multimodal que incluye otros proyectos de infraestructura necesarios para el servicio, como carreteras y puertos.
c) (Riesgos por mitigar) Uso y aprovechamiento de la red fluvial amazónica para el traslado de actividades ilícitas
Entre los principales ilícitos que utilizan como ruta los ríos amazónicos se encuentran: el narcotráfico, la minería ilegal y la tala ilegal. Asimismo, se tiene que considerar la contaminación que estas actividades ilícitas generan.
- Narcotráfico: en el año 2020 se incautaron 118 toneladas de drogas en la Amazonía peruana, de las cuales el 85% fueron decomisadas en operativos fluviales (Mininter, 2020)[1]. En ese mismo año, se reportó que el 80% de la cocaína producida en Perú se envía a través de la selva amazónica por rutas fluviales (DEA, 2021)[2]; y que la ruta fluvial del río Putumayo, que cruza la frontera entre Colombia y Perú, es una de las principales rutas de tráfico de cocaína en América del Sur (UNODC, 2021)[3]
- Minería ilegal: La minería ilegal es la actividad que se realiza en espacios prohibidos como las riberas de los ríos, lagunas, cabeceras de cuenca y las zonas de amortiguamiento de áreas naturales protegidas. Pero también se considera minería ilegal a los que usan equipo y maquinaria pesada, que no corresponde a la categoría de pequeña minería o minería artesanal. Además, se estima que existen alrededor de 50,000 mineros ilegales en la región amazónica del país, y en el departamento de Madre de Dios, la minería ilegal ha destruido más de 100,000 hectáreas de bosques y ha contaminado varios ríos y afluentes[4].
- Tala ilegal: entre los años 2015 y 2019 se incautaron más de 200,000 pies tablares de madera en la Amazonía peruana, en su mayoría transportados por vía fluvial (Serfor, 2019)[5]
- Ministerio del Interior del Perú (2020). «Informe nacional sobre la situación de drogas en el Perú 2020» ↑
- Informe de Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas del Gobierno de los Estados Unidos de 2020 ↑
- UNODC (2021). Informe anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ↑
- https://www.minam.gob.pe/prensa/notas-de-prensa/en-el-peru-existen-alrededor-de-50000-mineros-ilegales-en-la-amazonía/ ↑
- Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (2019). Informe de Fiscalización Forestal y de Fauna Silvestre 2019 ↑